Hacer preguntas, la fortaleza de tu negocio

Muchas personas piensan que los profesionales saben cómo decir todo perfecto, tienen una respuesta para todo, transmiten sus ideas de una manera impecable, pueden inspirar a las personas con su increíble conocimiento y sabiduría. Eso es lo que piensa la mayoría de la gente y están equivocados. Aquí está lo que diferencia a un profesional de un amateur: su habilidad de hacer preguntas y escuchar las respuestas.

Las preguntas son la clave. En lugar de que tú cuentas todas las razones por las cuales la oportunidad o el producto o servicio que tienes es genial, lo mejor es empezar haciendo preguntas tipo:

¿Alguna vez pensaste en convertirte en emprendedor?

¿Intentaste emprender en el pasado?

¿Qué pasó cuando lo intentaste?

¿Cómo te sientes actualmente en relación a cómo te estás ganando la vida?

¿Alguna vez has pensado en hacer algo más?

Al momento de hacer preguntas, muestras interés en la persona y puedes construir una buena relación, puedes generar confianza con ellos, para que después, cuando llegue el momento, puedes presentarles una oportunidad que pueda ser lo que necesitaban, puede ser perfecta para ellos.

Pero, qué hacen, en realidad, las preguntas?

Las preguntas nos dan información.

Nos ayudan a entender las prioridades de la persona.

Nos ayudan a conocer su situación.

Motivan a tu prospecto a seguir hablando.

Te ponen en control de la conversación.

Las preguntas conectan.

Así que hágales una pregunta sobre el potencial de ser un cliente para tu producto o servicio. Hágales una pregunta sobre lo que piensan en relación a emprender en general. Hágales una pregunta sobre si tenían algún dinero adicional, ¿qué harían con ese dinero adicional? Hágales preguntas sobre sus esperanzas, sus sueños, su tiempo, su enfoque, su propósito en la vida. Hágales preguntas sobre lo que tú crees que les ayudará a empezar a abrir su imaginación.

Porque la mayoría de las personas habrán olvidado o abandonado sus sueños. Si queremos emocionarlos con el negocio, debemos despertar su imaginación. Probablemente ninguna otra función es tan importante para una presentación que construir estos sueños. Para muchos, será la primera vez que han pensado en sus sueños durante años. Una vez que volvamos a encender esa llama, es mucho más probable que tomen acción.

Lo que los amateurs hacen todos los días es decir a las personas: déjenme contarles todo sobre la empresa, déjenme darles todos los detalles del producto o servicio, déjenme mostrarles cómo funciona el plan de compensación, déjenme contarles todo lo que yo sé sobre la oportunidad.

Los profesionales, las superestrellas, no hacen eso. Ellos se toman el tiempo de hacer preguntas y luego llevan a esas personas a las respuestas. Pero las preguntas son lo que marca la diferencia. Así que te invito a que seas mejor en hacer preguntas, a que seas más curioso acerca de la situación de la otra persona. A que seas más interesado en su experiencia, en su vida, en su proceso de pensamiento, más que en parecer interesante y tener todas las respuestas.

Si haces preguntas, no tienes que ser un experto. Eso es lo que hace que esto funcione tan bien. Puedes descubrir lo que piensa la otra persona. Cuando haces preguntas, actúas como un consultor. Qué hace normalmente un consultor, pregunta para poder identificar la necesidad y luego ver si puede guiar a la persona a una solución a esa necesidad.

Recuerda, nuestro objetivo inicial es la educación y el entrenamiento. No buscamos obtener un nuevo cliente o firmar a un nuevo distribuidor. No somos cazadores. No somos tiburones. Nuestro trabajo es educar a las personas y ayudarles a entender lo que tenemos que ofrecer. Actuamos como consultores que ofrecen sugerencias sobre cómo las personas pueden vivir una mejor vida.

Y la mejor forma de hacerlo es a través de herramientas en lugar de nuestra propia sabiduría. Los profesionales usan los eventos como apalancamiento, en vez de sus propias presentaciones. Los profesionales usan herramientas de terceras personas para proporcionar los datos en lugar de proporcionarlos ellos mismos. Los profesionales traen consigo pasión, entusiasmo, convicción, interés en ayudar a los demás. Asegúrate de que esta pasión, emoción, convicción, interés en ayudar sean tu prioridad, y después invita de manera profesional y deja que los recursos de terceros hagan el resto.

A las personas no les importan los hechos, no les interesa tu empresa, tu producto o servicio o los millones de dólares en ventas que tiene tu equipo.  Solo les interesa una cosa: cómo puede el marketing multinivel beneficiarlos.

Así que presta más atención en hacer preguntas y guía a la gente como un consultor, un amigo, un colega o alguien que puede llevarlos potencialmente a una solución. Eso es lo que diferencia a los profesionales de los empresarios promedio en esta industria.

Abrazos,

Alina

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